Para optimizar el flujo de soporte, aplicaría el pensamiento computacional descomponiendo las solicitudes por categorías (acceso, pagos, errores), identificando patrones recurrentes en los mensajes para agrupar temas, creando abstracciones mediante etiquetas o flujos de trabajo estandarizados, y finalmente desarrollando un algoritmo automatizado que clasifique, derive y responda ágilmente según el tipo de incidencia detectado.