Durante mucho tiempo asociamos la "economía creativa" únicamente al arte o la cultura. Sin embargo, según la UNCTAD, este concepto abarca todo bien o servicio que utiliza el capital intelectual como insumo clave. En este escenario, el desarrollo de software ha pasado de ser una herramienta puramente técnica a convertirse en el canal de innovación y expresión más potente de nuestra época.
Desde la masificación de internet en los años 90, la programación ha redefinido mercados enteros, (Apple o Google como ejemplo) pero el fenómeno impacta directamente en América Latina a través de startups que resuelven problemas en educación, finanzas y entretenimiento mediante soluciones digitales.
Este desarrollo está estrechamente ligado a la clase creativa (Richard Florida): trabajadores cuyo valor principal es la capacidad de resolver problemas e innovar. Hoy en día, programar una app o automatizar un proceso es una de las formas más eficientes de transformar ideas en impacto económico real.
Resumiendo, la tecnología sin creatividad es solo código; combinadas, son el motor transformador de la economía moderna.
¿Cómo ven el papel del software en sus industrias?