Ahora entiendo que mi forma de trabajar es, en realidad, pensamiento computacional. Siempre que desgloso un reto, como al diseñar un flujo de automatización, estoy descomponiendo el problema, identificando patrones y creando una secuencia lógica. Esta estructura es la que me permite convertir ideas complejas en soluciones funcionales paso a paso, integrando la tecnología de forma efectiva