Descubrir mis valores personales implica mirar hacia adentro y reconocer qué es realmente importante para mí. Reflexiono sobre los momentos en los que me he sentido más pleno, identifico los principios que guiaron mis decisiones y los priorizo según su significado en mi vida. Entiendo que mis valores pueden evolucionar, por eso los reviso constantemente para vivir de forma más auténtica y coherente.