La inteligencia emocional no significa reprimir lo que siento, sino reconocer mis emociones, entender cómo reacciono y aprender a gestionarlas de manera consciente. El autoconocimiento es clave, ya que fortalece mi seguridad y confianza.
Ser asertivo implica expresar mis ideas de forma clara y respetuosa, sin callar por miedo ni imponerme de manera agresiva. Además, mantener buenas relaciones interpersonales requiere empatía, comunicación abierta y la capacidad de considerar el punto de vista de los demás, incluso cuando no coincido con ellos.