Lo que más me impacta de lo que Simon Sinek añade sobre el “porqué” es cómo conecta la inspiración con la biología y no solo con la estrategia o la psicología. Me hace reflexionar sobre cómo muchas veces intentamos convencer a otros con datos y características, cuando en realidad lo que mueve a las personas son las creencias compartidas. Me motiva a preguntarme cuál es mi propio “porqué” y cómo puedo comunicarlo de manera más auténtica, tanto en lo personal como en lo profesional. Es un recordatorio de que liderar no es imponer, sino inspirar.