Crearía variables para guardar los precios fijos de cada producto (hamburguesa, papas y refresco); después, le pediré al usuario que ingrese cuántos artículos quiere de cada uno, guardando esos números en otras variables; y al final, el algoritmo simplemente multiplicará la cantidad de cada producto por su precio respectivo y sumará todo para mostrarme el total a pagar, que es una forma súper clara de ver cómo la lógica ayuda a automatizar procesos cotidianos.