Mi conclusión es que la IA no reemplaza al trabajador, sino que cambia en qué enfoca su tiempo. El estudio que se presentó lo muestra bien: dentro de la frontera de la IA, quienes la usaron completaron más tareas, trabajaron cerca de un 25 % más rápido y mejoraron la calidad de sus resultados en más de un 40 %. Pero en tareas fuera de esa frontera, la precisión cayó 19 puntos porcentuales, porque la IA puede dar respuestas que suenan muy lógicas y aun así ser incorrectas. Es nuestra responsabilidad involucrarnos, la IA nos ayuda nosotros aun debemos decidir.
En mi caso, como fotógrafa de eventos, veo esto claramente. La IA me puede ayudar con ideas para contenido, borradores de mensajes a clientes o en ordenar información, y así gano tiempo. Pero decisiones como qué estilo de edición refleja la emoción de un evento, o cómo cotizar y manejar un contrato, requieren mi criterio y mi experiencia. Donde si veo que muchos podemos caer es en la parte de la publicidad y marketing, donde si lo delegamos a la IA y nuestras propuestas llegaran a ser parecidas a las de otros.
Por eso creo que el valor de cada persona estará en su criterio, su especialización y su toque propio y más en la parte creativa .