Cuando una empresa contrata, tiene algunas expectativas, como por ejemplo, tener un conjunto de competencias técnicas y también conductuales. Es decir, no es suficiente solo saber desarrollar, tener toda esta competencia técnica, si no tengo la capacidad de innovar, de organizar las cosas y pensar en alternativas para lidiar con los problemas del día a día. Y si también no establezco una buena relación de trabajo con mi equipo, clientes y muchas otras cosas, ¿verdad?
La primera es la resolución de problemas complejos. Sabemos que los problemas ya son complejos, pero hay situaciones donde necesitamos tener una visión muy estratégica o muy detallada para lidiar con ellas.
¿Cómo va con el pensamiento crítico? Puedo hacer un trabajo y, mira, este trabajo está perfecto, y cuando lo presento a otra persona, a mi jefe o compañeros o al cliente, estas personas pueden decir, mira, está bueno, pero puedes mejorar en esto, en esto, en estos puntos, y yo voy a parecer así como, ¿qué? ¿Por qué está diciendo todas estas cosas? Lo que yo estoy haciendo es perfecto. No, sabemos que todo puede salir bien, pero siempre, seguramente, todo se puede mejorar. Y este pensamiento crítico es justamente tener esta mirada de buscar siempre una mejor manera de hacer las cosas.
La creatividad también es un punto fundamental. Es una habilidad que muchas organizaciones están buscando, porque esto no significa que solo los profesionales que van a trabajar con marketing o publicidad necesitan ser creativos. No, la creatividad es un elemento clave que puede marcar toda la diferencia en cómo voy a realizar mi trabajo.
Gestión de personas. Claro, una persona que está ejerciendo el liderazgo tiene que desarrollar muy bien esta competencia, pero si yo soy analista o si estoy empezando a trabajar, pero tengo planes a corto, medio o largo plazo de ser un líder, pues necesito también desarrollar esta competencia.
La colaboración es crucial, porque cuando tengo este espíritu de colaborar con mi equipo, con mi cliente, con las personas con las que estoy trabajando, sí, puede generar muchas ideas. La creatividad también puede mejorar y así vamos a buscar muchas cosas nuevas que quizá no podrían ser pensadas si no estamos trabajando intercambiando ideas con otras personas.
La inteligencia emocional. Sí, este punto también es fundamental. ¿Por qué? Cuanto más autoconocimiento tengo, cuanto más percibo cómo las cosas, el entorno o lo que una persona está diciendo, puede afectarme y cómo puedo manejar esta situación de una manera más efectiva con este pensamiento, esta visión crítica, mejor pueden ser las relaciones que estoy construyendo y también la manera en que estoy llevando todo esto.
Estrategia y toma de decisiones. Muchas veces, debido al tiempo o a la complejidad del proyecto o de la situación, si no tengo todo muy claro o si no busco desarrollar esta visión crítica, puedo tomar decisiones equivocadas. Entonces, sí, sabemos que muchas veces por el factor tiempo, por el factor equis, muchas veces las cosas no están bajo nuestro control, pero cuanto más capacidad tengo para tener una visión estratégica, mejor pueden ser las decisiones que voy a tomar.
Orientación al servicio. ¿Por qué? Si estoy haciendo una tarea, me voy a dedicar para lograr los mejores resultados que este trabajo puede generar. La negociación también es un punto fundamental. ¿Por qué? Puedo trabajar en ventas, así como puedo ser una desarrolladora. La negociación se hace presente en diferentes contextos, porque si empiezo a decir sí, sí, sí, sí para todo y me olvido que mi día, así como el tuyo, tiene 24 horas, pues muchas veces algunas tareas van a quedar fuera y la gente va a empezar: “mira, te pedí, ¿por qué no hiciste esto? Por qué no hiciste esto?” Entonces, la negociación también es una competencia fundamental, porque puedo negociar con las personas, incluso sin miedo de decir: “Mira, podemos hacer esta actividad la próxima semana o hoy no puedo, pero mañana a las 9 estoy libre; podemos hablar mañana.” Y la otra persona decidirá: “Sí, podemos” o “No, no podemos” y entonces comienza la negociación.
La flexibilidad cognitiva, es decir, esta capacidad de aprender, de conocer, puede marcar la diferencia en la gestión y en la manera de lidiar con diferentes contextos, situaciones, incluso problemas que pueden surgir en mi día a día.