Tengo una fuerte barrera emocional llamada networking.
Lo veo como un fenómeno muy interesante: cada lugar al que voy, intento entrar en contacto con los que me rodean, hablar con ellos, conocerlos... pero por alguna razón, cuando se termina el curso, taller o lo que sea que nos haya reunido, es como si jamás los hubiera conocido: de pronto ya no recibo mensajes, ni correos, ni nada --ni siquiera un saludo--. Sencillamente dejo de existir para cualquiera de los que intenté conocer en su momento. Y muy por el contrario: si acaso queda alguna persona en mi red de contactos, es porque de alguna forma le soy útil (i.e., por conveniencia), pero nunca por amistad o deseo de relacionarse conmigo.
Emocionalmente, siento que el asunto es aún peor porque como no queda nadie a mi alrededor, no recibo ninguna clase de feedback.
Es muy triste verse y sentirse solo. Es como estar dentro de una burbuja, o alguna clase de celda de zoológico al que los demás vienen a visitar sólo cuando les place o se los dejaron de tarea. Pero por el otro lado, qué bueno es estar solo cuando se sabe que los demás ya me "traicionaron", y ¿qué me impide sentarme a comer mis palomitas mientras veo cómo también se van a traicionar entre ellos?
Y honestamente, ¿quién en su sano juicio tendría una colección de contactos inútiles en el teléfono, sabiendo que primero respondería la pared de enfrente?