Cada uno tiene sus barreras más críticas, y en mi caso, las dos que más me afectan son:
Distracciones en internet (redes sociales y páginas web):
Cómo y cuándo ocurren: Generalmente, esto pasa cuando estoy frente al ordenador estudiando o trabajando. Si siento que una tarea es aburrida o complicada, inconscientemente abro una red social o navego por internet como forma de evadir la actividad principal. Plan de acción:
Bloquear distracciones: Utilizar herramientas como extensiones de navegador que bloqueen redes sociales y páginas web no relacionadas con la tarea durante mi horario de estudio. Establecer pausas programadas: Usar la técnica Pomodoro, en la que trabajo 25 minutos seguidos y tomo pausas de 5 minutos para desconectarme, incluso revisando redes si es necesario, pero de forma controlada. Mantener el propósito en mente: Recordarme constantemente por qué estoy trabajando en esa tarea y cómo se conecta con mis objetivos personales o profesionales. Situaciones o problemas no resueltos (personales o laborales):
Cómo y cuándo ocurren: Estas barreras surgen cuando estoy en medio de un estudio o proyecto, y mi mente empieza a divagar hacia problemas sin resolver. Esto me desconcentra y me hace perder tiempo valioso. Plan de acción:
Dedicar tiempo para resolver problemas: Antes de comenzar mi jornada de estudio o trabajo, establecer un bloque de tiempo para pensar o tomar acciones concretas sobre estos problemas. Escribir las preocupaciones: Usar una libreta o aplicación para anotar lo que me preocupa, liberando mi mente con la seguridad de que puedo volver a ello después. Practicar mindfulness: Incorporar ejercicios de respiración o meditación breves para mantenerme en el presente y reducir la ansiedad que estas situaciones generan.