Situación de aprendizaje: Recuerdo una ocasión en la que tuve que aprender un tema nuevo para poder desarrollar una tarea, pero no lograba entenderlo por más que lo intentaba. Me sentía frustrada, agobiada y con presión por el tiempo, lo que me mantuvo en una zona de estrés. Esa sensación de no avanzar, combinada con la necesidad de entregar un buen trabajo, me bloqueó mentalmente. Me costaba concentrarme y sentía que todo lo que leía se volvía más confuso.
Tres actitudes diferentes para aplicar la próxima vez: 1- Pedir ayuda a tiempo, ya sea a un docente, compañero o buscar otras fuentes que expliquen el tema. 2- Dividir el tema en pequeñas partes y comprensibles, en lugar de intentar entender todo de una sola vez. 3- Tomar pausas activas y gestionar el tiempo, para lograr reducir la ansiedad y mantener la mente clara.