Cuando intenté aprender un nuevo idioma, me sentí atrapado en la zona de estrés. Me preocupaba no pronunciar bien, olvidar palabras y no entender cuando alguien hablaba rápido. La frustración y el miedo al error hicieron que dudara de mi capacidad para avanzar, lo que me llevó a estancarme en lugar de disfrutar el proceso.
¿Qué haré diferente la próxima vez para entrar más rápido en la zona de aprendizaje?
Aceptar que cometer errores es parte del proceso. En lugar de evitar hablar por miedo a equivocarme, lo veré como una oportunidad para mejorar.
Practicar todos los días con pequeños avances. En vez de intentar aprender todo a la vez, me enfocaré en frases útiles y conversaciones simples.
Rodearme del idioma en la vida diaria. Escuchar música, ver series y practicar con hablantes nativos me ayudará a ganar confianza de manera natural.